Guarujá es una playa cercana a Sao Paulo, a unos 160 kms de la gran urbe. En realidad no está tan cerca, ya que para llegar en un día festivo puedes pasarte en la carretera entre 3 y 5 horitas...Es una ciudad dentro de una isla, separada tan solo del continente por un canal de mar que se cruza por un puente. También se puede llegar en un transbordador desde Santos, aunque esto todavía no lo hemos probado.
Acabamos de pasar el fin de semana del 1 de noviembre, y la verdad es que lo hemos pasado muy bien. Playa, sol, coco helado, helado de coco, polo de coco, coco con coco... en fín un montón de cosas.
Sobre la comida no ha estado mal. Algo de marisco, pescado, pizza, en fin algo distinto a la carnaza que solemos comer en Sao Paulo.
El hotel tampoco estuvo mal, el Dolfin. Baratito, digno, con unos servicios correctos. Piscina, hamacas y sombrillas en la playa, animación para los niños... Las habitaciones no son grandes pero son correctas. En fin, un hotel de playa aconsejable.

La playa, de la Ensenada, parece que no se acaba nunca de lo grande que es. Además no cubre nada y para nadar te tienes que ir al quinto pino...
Lo bueno y lo malo son las olas. Las olas no dejan de azotar la costa, aunque la verdad es que la playa con olas es mucho más divertida. Saltas, te sumerjes haces surf (nosotros todavía no lo hacemos, pero lo haremos amigo, ay si lo haremos...)
La playa es de arena blanca, tan fina que parece harina, y que al caminar hace un "fru fru" supercachondo. Parece que estés pisando tiza! El agua es limpia y transparente y una mezcla entre fresquita y caliente. Una delicia.
El sol aprieta que no veas. Hasta la Nuri se ha quemado! Yo hace un par de semanas en otra playa sí que me quemé bien. Parecía una gamba de Palamós hecha sólo por un lado...
Dejamos otra vez a Embú (nuestro nuevo perro) en la residencia canina, ya ahí tienes a Alba desesperada para volver a recogerlo. Pero volvamos a Guarujá.Además de la playa también tiene un bonito acuario, teóricamente el mayor de sudamérica. La verdad es que no tiene ni punto de comparación con los de Barcelona, Valencia o Lisboa, pero tiene su encanto. Además justo cuando llegamos le daban de comer a los tiburones, lo que es un espectáculo la mar de interesante...
En cuanto a la seguridad, aquí los cacos van en bici! A una persona que estaba en la playa le robaron la cadena cuando estabamos allí. La verdad es que no lo vimos, pero pudimos hablar con él...
Además de los cacos, los vendedores ambulantes también usan la bici. Te venden en la playa de todo:
- Comida: queso a la brasa, gambas, coco, polos, bebidas, dulces, cacahuetes, etc.
- Vestidos: gorros, vestidos, toallas, sombreros, camisetas, pareos,...
- Juguetes: palas, palitas, pelotas (como no)
En fin, estás en la playa y parece el Carrefour...
En fin, hasta la vista amigos.
Marin Family, Sao Paulo, 02/11/2009
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